Palabras vacías sin sentido que sueltan sonidos sin saber porqué. Solo queda eso.
Y ya todo el resto se ha olvidado, poco a poco, sin que nadie se de cuenta.
Mientras tanto hemos ido hablando, palabras vacías, sin sentido. Sin sonidos.
Hablar por hablar y llorar sin motivo. Siempre hay un motivo para llorar.
Lágrimas llenas, sin sentido, con motivo. Sin dirección. Cada minuto que pasa. Y ese sentimiento adolescente.
Y cada una de las crisis existenciales, grabadas en la piel.
Y ya todo el resto se ha olvidado, poco a poco, sin que nadie se de cuenta.
Mientras tanto hemos ido hablando, palabras vacías, sin sentido. Sin sonidos.
Hablar por hablar y llorar sin motivo. Siempre hay un motivo para llorar.
Lágrimas llenas, sin sentido, con motivo. Sin dirección. Cada minuto que pasa. Y ese sentimiento adolescente.
Y cada una de las crisis existenciales, grabadas en la piel.
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