Volaban alto aquel día. Más de lo habitual. Empezaron pronto y continuaron su viaje durante días y semanas. Sin parar. Volando y volando y sonriéndole al destino. Quisieron robarle tiempo a la vida. Lo hicieron. Fingieron sentir una eterna primavera y de vez en cuando alguna que otra lágrima les caía por sus mejillas. En compañía. Volvían a su niñez siempre que lo deseaban. Farolillos encendidos y faldas con volantes. El verano sucedía una vez al mes. Cantaban canciones felices que les recordaban porque habían decidido volar. Una eterna juventud atrapada en una fotografía y miles de acordes acompañándolos en un sinfín de ceremonias. Flores. Entre tanto manos cogidas y sonrisas. Sonrisas difuminadas en algo que nunca llegaría a suceder. Aquello que pudo ser y nunca fué.
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lunes, 18 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
Nuestro camino
Esperaré a que tus sentimientos te sobrevivan. Para quedármelos. Caminaré hasta que mis pies se desgasten y vayan adhiriéndose al camino. Formaré parte del recorrido eterno como tantas otras personas. Nunca nadie sabrá que he estado allí, que he estado aquí. Insignificante como una mota de polvo. Entre tanto lloraré y lloraré. Todo el mundo cree que es malo llorar. Amor. Sentiremos algo más allá de lo que se supone que es la vida. A veces pienso que debería de haber sido una canción. Y no un ser humano. Mis neuronas son notas musicales. ¿Porque no nací etérea como la música? Por favor. Cuando acabe de deshacerme. Entonces. Entonces igual consigo todo lo que siempre he anhelado y no he tenido por miedo a ser feliz. Dejó de tener miedo a hablar en primera persona. Un gran paso.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Random feelings

Caminaba por el sendero del olvido y la desfachatez. Nada ya le importaba. Mientras escuchaba la única canción que le hacía vibrar como antaño vislumbró una sombra, le seguía lentamente, con la seguridad de que algún día la alcanzaría.
Se giraba y se giraba medio asustada al no saber quien le seguía, de repente la sombra le sonrió, en vez de asustarse le devolvió la sonrisa y se dejó alcanzar... nunca más volvería a estar sola. Entonces entablaron una conversación, que aunque no llevase a ninguna parte, le devolvió la felicidad, cambiaron de ruta y dejaron atrás el sendero del olvido y la desfachatez, para adentrarse en uno que pese a parecer desierto y aburrido, estaba mucho más soleado. Ese, en efecto, era el sendero de la serenidad.
Se giraba y se giraba medio asustada al no saber quien le seguía, de repente la sombra le sonrió, en vez de asustarse le devolvió la sonrisa y se dejó alcanzar... nunca más volvería a estar sola. Entonces entablaron una conversación, que aunque no llevase a ninguna parte, le devolvió la felicidad, cambiaron de ruta y dejaron atrás el sendero del olvido y la desfachatez, para adentrarse en uno que pese a parecer desierto y aburrido, estaba mucho más soleado. Ese, en efecto, era el sendero de la serenidad.
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